El medio ambiente se funde en los nuevos espacios públicos: Las Plazas de Bolsillo transformando el mobiliario urbano.

 

por Alain Castruita

 

Santiago. Efervescente centro de negocios y epicentro de la gestión pública a través de distintos Ministerios y edificios públicos que forjan el horizonte urbano con tonos de historia y luces de modernidad que se intercalan con edificios de vivienda,  dan cuenta de la diversidad del uso de suelo y moldean la realidad del existir de la ciudad en constante transformación y expansión vertical.  Como acompañante: el flujo constante de personas y vehículos.

La ciudad está viva y se transforma constantemente, mientras que el esqueleto metálico que sostiene los servicios que presta el sector público camina constante hacia la actualización e integración de espacios donde converge la comunidad que transita y utiliza sus espacios incorporando nuevos conceptos de acuerdo a las demandas de la sociedad misma.

Un formato de incidencia es conocido como las Plazas de Bolsillo. Tiene el objetivo de recuperar espacios urbanos abandonados que son potencialmente peligrosos e insalubres en espacios seguros que ofrecen servicios y prestaciones diversas; tales como un lugar de esparcimiento, descanso o respiro para desconectarse de la jungla de concreto; mientras que conectan con programas públicos como grupos de lectura, arte, huertos urbanos y emprendimiento.

En Santiago estos proyectos son responsabilidad de la Intendencia de la Región Metropolitana y el Ministerio de Obras Públicas. Una Plaza de Bolsillo muy vistosa es la ubicada en la calle Santo Domingo esquina con Teatinos en la Municipalidad de Santiago.

El espacio urbano, más allá de lo visual

 

Por las dimensiones del espacio y la propuesta de diseño de paisaje merece la pena conocerla y destacar su función más allá de lo visual.  Crear comunidad a través de un espacio físico que permite conectar a vecinos y transeúntes con programas públicos de información, capacitación e introducción de nuevos y modernos equipamientos urbanos que se alinean con el panorama actual y los desafíos de sustentabilidad.

Los temas de medio ambiente destacan con un fuerte contenido: huerto urbano, vegetación que difumina lo gris de la urbe, y punto verde gestionado por la empresa Recupac. Es un contenedor vistoso y robusto que ofrece un servicio fundamental:  la introducción de conceptos de consumo y generación responsable. Incorpora además una nueva forma de interactuar con los residuos: acopiarlos de forma separada y en el contenedor apropiado.

 

Dos desafíos

 La tarea fundamental del usuario es asegurarse de la correcta forma de clasificar y depositar los residuos.  Para ello hace falta echar una mirada a la descripción de cada material en cada clasificación del contenedor. Los usuarios, vecinos y visitantes pueden depositar ocho tipos de materiales reciclables: cartones, diarios, papeles y revistas, envases de triple capa ( tetrapack), botellas plásticas de PET, bolsas plásticas, latas de aluminio y vidrio.

Desde la perspectiva del ciudadano hay una oportunidad de aprender y adoptar una nueva forma de percibir el residuo que generamos y abrir una nueva posibilidad de reutilización o reciclaje. La recolección diferenciada apenas corresponde al primer paso de una larga cadena de gestión.  Un material limpio y separado adecuadamente hace la diferencia entre basura y un material con valor.

Para el ente administrador o encargado de la gestión del punto verde se abre la oportunidad de participar de forma activa en un cambio de paradigma, colocarse en una posición de liderazgo en donde a través de campañas de comunicación, educación y capacitación, será posible incidir en la comunidad y lograr poco a poco un comportamiento acertado en el uso y aprovechamiento de una instalación de este tipo. No hay que olvidar que es una carrera de largo alcance con refuerzo, interacción y retroalimentación de forma constante y permanente.

La finalidad es obtener un flujo de materiales correctamente separados para así ser incorporados en una corriente que será parte de algún proceso de valorización.

En ausencia de una recolección domiciliaria diferenciada, la función de un Punto Verde incide directamente en las costumbres de gestión de los residuos que generamos como ciudadanos consumidores. Sirve como un recordatorio y antesala a proyectos de mayor envergadura donde será vital reconocer que el esfuerzo de recolección en categorías separadas tiene un peso importante en el generador – consumidor; y eventualmente se convertirá en parte fundamental de la gestión integral de los residuos sólidos urbanos.

Al ser parte del mobiliario urbano funciona como una vitrina permanente de que es posible disponer un material específico tan común y cotidiano como una botella de plástico o vidrio con la promesa de que ese material será gestionado de forma tal que su valor se conservará; y se evitará que termine, en el mejor de los casos en un vertedero o relleno sanitario.

Comienzan así a abrirse el abanico de posibilidades derivadas de la Ley de Fomento al Reciclaje.

 

Punto Verde Plaza de Bolsillo Santo Domingo