Las imágenes son alarmantes. Sin pena y con una total naturalidad, los adultos lanzan las bolsas de basura al cauce creado por una lluvia torrencial. Para ellos; el transporte ideal de la basura, fácil, rápido, sencillo: el agua que corre y se desliza. Este cuadro puede causar indignación, y reafirma la visión tan corta que muchos tienen sobre las repercusiones que tiene el llevar residuos sólidos a los cuerpos de agua.

 

Estas imágenes nos recuerdan aquella época donde se creía que estando lejos la contaminación  no nos afectaba. Pero qué tan lejos debe ser para que la afectación a la calidad de nuestro entorno no se devuelva contra nosotros.  No existe el “lejos”.

 

Antes de apresurar el juicio enfocándonos únicamente en la familia que está a cuadro, debemos agregar otros detalles y variables:

  • ¿Por qué la familia está lanzando las bolsas al cauce? ¿En su comunidad existe servicio de recolección de residuos sólidos urbanos?
  • Debemos recordar que existen infinidad de municipios donde ocurren escenarios como:
    • El servicio de limpia municipal es irregular, en muchas ocasiones la frecuencia de la recolección es pobre, escasa e irregular. La gente opta por quemarla. ¿Es correcto? la respuesta es no. ¿Se les ha ofrecido alternativa? La respuesta es no.
    • La ausencia del servicio público fomenta la aparición de privados que realizan servicio de recolección informal. Y naturalmente la disposición final de esos residuos recolectados por actividades irregulares se realizan en sitios irregulares, sin control, sin vigilancia.
  • Los municipios son los encargados de atender el servicio de gestión de residuos sólidos urbanos y por lo tanto, una falla en el mismo provoca escenas similares a esta, o incineración de residuos a cielo abierto, o acumulación y generación de enfermedades.
  • Un termómetro sobre la precariedad de los servicios públicos es echar una miradita al servicio de limpia y recolección de residuos.

 

La escena que arriba se presenta como muestra de que en muchas comunidades existen fallas en la gestión. Tanto ciudadanos como autoridades comparten esa responsabilidad máxima. Una es consecuencia de la otra y es imposible separarlas. Es una realidad, existen comunidades y municipios corruptos, empobrecidos, alejados, donde se ha dejado como última prioridad la gestión de los residuos sólidos que se generan es sus demarcaciones.

 

La familia lanzando bolsas es  una señal de alarma, un recordatorio de que ha ocurrido,  ocurre y ocurrirá a menos de que las autoridades locales atiendan y transformen los servicios que están obligados a ofrecer, y colocar en nivel prioritario por salud, por humanidad y por derecho, una gestión integral de los residuos.

Si no es así, entonces esos municipios y ciudades solo se limpian en épocas electorales. Mientras tanto, la basura se acumula en algún lado. Así, estática, indivisible, inamovible.

 

Alain Castruita

@AlainCastruita

La Actualidad Ambiental

El ambiente desde un en enfoque de residuos.

revista NEB

Los residuos en todos lados. La revista electrónica mensual gratuita.

entrelazados

Síguenos en nuestras redes sociales y comparte la actualidad ambiental